El 12 de agosto de 2015, casi una década después, en una bicicleta maltrecha y obstinada regreso a Granada tras 145.266 kilómetros recorridos a lo largo y ancho del planeta; un planeta que, lo juro, es redondo. Igual que en el 2006, en la calle nadie repara en mí, nadie sabe de dónde vengo, aunque esta vez yo sí lo sé: vengo de dar la vuelta al mundo.

LOS ÚLTIMOS KILÓMETROS DE UN SUEÑO CUMPLIDO… “24 DE ENERO DE 2006, CON ALGUNAS COSAS NUEVAS Y OTRAS DE TODA LA VIDA, SALGO DE GRANADA RUMBO AL ÁFRICA EN UNA BICICLETA. EN LA CALLE, NADIE REPARA EN MÍ, NADIE SABE DÓNDE VOY, NI SIQUIERA YO LO SÉ…”

Pido un café en la misma cafetería de Parque Almunia donde tomé café el día de mi salida. Sonrío en silencio, pese al jaleo de la cafetería puedo escuchar cómo se abre paso una lágrima desde mi ojo derecho, el que siempre me traiciona primero. Mi mente está confusa, parece que salí ayer, todo lo reconozco, el presente estalla en mis narices con una fuerza que convierte el viaje en un difuso sueño.

Insisto, me repito una y otra vez que estuve una década viajando en bicicleta, recuerdo a amigos del camino, lugares, y la intensidad de Granada lo pone en duda una y otra vez. Cada calle, cada comercio que reconozco, cada cafetería donde un día tomaba café soñando con viajar por el mundo, son los barcos del César que arriban para destronar a Marco Antonio por haber gozado de los labios de Cleopatra. “Sobre todo no te engañes, no digas que fue un sueño…” Así es, tío Kavafis, no fue un sueño. Es un sueño cumplido y hoy, su día final.

Escondido a la sombra en la plaza de Mariana Pineda, mientras espero a un viejo amigo, encuentro un hueco en este presente de recuerdos y, en voz baja, por fin digo lo que he tanto tiempo he retenido: “Llegaste, Salva, llegaste. Has regresado a Granada. Has dado la vuelta al mundo. Fin del viaje.”

Después, cuando emprendo el pedaleo hacia la casa de mi hermana, apago el cuenta kilómetros. A mis cuarenta y pocos años, comienza una nueva vida.

Fuente: Un Viaje de Cuento por Salva Rodríguez